¿Y si el verdadero problema de tu casa no fuera el desorden, sino los segundos que dejas pasar cuando ves un vaso fuera de sitio, una chaqueta en la silla o unos zapatos en medio del pasillo? Esa pequeña evasión diaria es la que termina convirtiéndose en la montaña de ropa del sábado.
La buena noticia es incómoda pero liberadora:...