La manicura francesa de toda la vida acaba de perder su punta blanca en las calles de Chamberí. Las madrileñas más clásicas del barrio han cambiado el borde nacarado por una línea finísima en marrón chocolate con fondo rojizo, a medio camino entre el espresso y el granate. El resultado sorprende porque sigue pareciendo sobrio, pero se ve mucho...