Esta sopa blanca y cremosa nació antes de que el tomate pisara suelo europeo, y eso la convierte en la abuela silenciosa del gazpacho tal y como lo conocemos hoy. Se llama ajoblanco, se hace con almendras, pan y ajo, y en Málaga y Granada llevan generaciones defendiendo que ningún plato refresca mejor en pleno julio.
Mientras el gazpacho acapara...